Perfil Sensorial: Nectarina, manzana roja, vainilla y lima
Productor: The Garden Coffee
Altitud: 1.800-2.000 msnm
Región: Bukyabo
Proceso: Lavado cherry
Varietal: SL14 & SL 28
En las laderas del Monte Elgon, al este de Uganda, nace Nafuna, un café producido por pequeñas familias caficultoras de las comunidades de Bukyabo y procesado por The Coffee Gardens en su estación central de Kyambogo, en el distrito de Sironko. A estas altitudes, las condiciones frescas de la montaña favorecen una maduración lenta de las cerezas y permiten desarrollar cafés de gran dulzura, limpieza y complejidad.
The Coffee Gardens nació en 2017 con una idea muy clara: demostrar el enorme potencial del café de especialidad de Uganda construyendo al mismo tiempo una relación más transparente y sostenible con las familias productoras. Lo que comenzó trabajando con una sola familia ha crecido hasta convertirse en un proyecto que colabora con cientos de pequeños caficultores, ofreciendo formación, incentivos por calidad y una trazabilidad mucho más precisa desde cada productor hasta el lote final.
El nombre Nafuna es además un homenaje a Jackline “Jackie” Nafuna, una de las figuras fundamentales de The Coffee Gardens. Jackie comenzó trabajando como jornalera y gracias a su dedicación y conocimiento, fue asumiendo cada vez más responsabilidades hasta convertirse en responsable de campo y procesamiento. Durante la cosecha supervisa al equipo de la estación y controla tareas tan importantes como la selección, el secado y la trazabilidad de los diferentes lotes. Fuera de temporada trabaja directamente con los productores, realizando formación y recopilando información de las fincas. Con los años incluso ha podido adquirir su propia tierra y plantar café, convirtiéndose también ella misma en productora.
El proceso:
Nafuna destaca especialmente por la forma en la que The Coffee Gardens interpreta el proceso lavado. Tras una cuidadosa selección de las cerezas maduras, el café se despulpa, pero una parte de la piel y la pulpa recién retirada se incorpora nuevamente al tanque junto con el café.
De esta manera, el grano fermenta en contacto con material fresco de la propia cereza, aprovechando los azúcares y microorganismos presentes de forma natural en la fruta. Esta fermentación se prolonga aproximadamente 23 horas antes de lavar cuidadosamente el café para eliminar los restos de mucílago.
Finalmente, el café pasa a camas elevadas dentro de secaderos solares cubiertos, donde el secado puede realizarse de forma lenta y protegida hasta alcanzar la humedad adecuada. El objetivo no es transformar artificialmente el carácter del café, sino utilizar la propia cereza para aumentar la expresión de fruta y dulzura manteniendo la limpieza característica de un café lavado.
El resultado es un café con un perfil especialmente vivo y dulce donde aparecen recuerdos de nectarina, manzana roja y lima, acompañados por notas de té negro, vainilla y azúcar moreno.